domingo, 14 de mayo de 2017

LA OPINIÓN de José Luis Vilaplana


    
 Es una pena que tenga que empezar el artículo de esta semana con el final del último “……

            


         Pero es que no nos damos cuenta, es que no vemos, estamos realmente ciegos, yo soy de la época del Stevie Wonder, (sí que le vamos a hacer, ya tengo más de una y dos canas).  y en lo único que hemos avanzado es que ahora deberíamos incluir en el slogan, ni bebas ni TE DROGUES, como se nota la evolución del ser humano.(leer en modo irónico no me da el cuerpo para poner emoticonos)





            Me levanté esta mañana con el triste despertador de una muerte más, el tercer ciclista de los 5 que atropellaron, en Oliva (Valencia) cuando simplemente disfrutaban de la vida de la manera más simple que una persona sana puede hacerlo, con amigos, al aire libre, y además haciendo ejercicio.

             Leo también las noticias y los demás, uno está en coma inducido el último con lesiones muy graves, pero además hay otra persona, la “ciega” que ha acabado con su vida, y esta, justamente, según mi opinión, y para eso es mi artículo de opinión, poquísimo tiempo privada de libertad, en la cárcel, como no puede ser de otra manera.


          ¿Ha acabado con su vida?, y si es así, no nos damos cuenta, veo las fotos de la conductora, 28 años dicen los medios, llorando delante de su coche y lo digo como lo siento no me da ninguna pena, estoy harto de ver en el despacho a inconscientes que me dicen, no pasa nada por una copa más, ¿verdad?, y esos ya están privados del permiso de conducir por alguna alcoholemia, pues si, si pasa. Vivimos en una sociedad excesivamente permisiva con el alcohol “que socializa” pero también mata, y desgraciadamente esta semana (una más) tenemos la más clara y lamentable muestra.

         Es verdad que yo de más pequeño, de joven y ya de adulto, primero fui de los raros, que me ponía el cinturón, cuando no era obligatorio, y para los mas jóvenes, si hubo un momento y yo lo viví (referencia ya leída de mis canas anterior) que no era obligatorio ponerse el cinturón de seguridad, pues yo me lo ponía, -¿Raro eh?, ¿o no? quizá pesaba mas no partirme la cabeza al salir despedido por el cristal, que estar incomodo o arrugarme la ropa- pero no contento con eso, era de los que cuando los demás bebían, -diría ahora con el paso del tiempo, sin ningún control-, también os he de decir que en esos tiempos no existían los controles que hay ahora y los limites en la alcoholemia eran infinitamente superiores, os hablo de márgenes como que en 1980 el límite era 0,8 gr, y a día de hoy 0.25, y 0,15 gr, pues bien, si iba a conducir yo no bebía –NADA-, y eso me costaba cierto, supongo, rechazo social que ahora dirían, que los amigos, no me consideraran “guay”, el paso del tiempo me da la razón, lo siento, soy de los de tolerancia cero con el alcohol, y por extensión de las drogas, en ese sentido si me comparo con nuestros siempre envidiados, para otras cosas, europeos del norte.

      Y por qué decía antes, lo de que la conductora, ha acabado con su vida, que me enrollo, pues, seguid leyendo.

    Si no os convence el mero hecho de los estudios científicos que indican que con alcohol y drogas restan significativa y peligrosamente las facultades al conducir, y te pones y pones en riesgo real al resto de conductores y si esto os resulta indiferente, os voy a dar “fríos datos”, que van a calentar la cabeza a más de uno y una:

                 Pena de cárcel, la cumplirá más o menos, pero la cumplirá, y serán años.
         •        Pena Moral, por mas que antes no lo tuviera en cuenta, vivirá toda su vida con la “carga de haber matado a 3 personas”
         •        Pena administrativa, casi la menos importante, privación del permiso de conducir, Dios quiera, que de POR VIDA. Sin posibilidad de recuperación.
        •        Pena económica, a día de hoy por las personas fallecidas, y por el otro ciclista en función de su heridas y secuelas, en torno a unos 2 Millones de euros, (y me parece poco, siempre me parecerá poco por una vida)

         Una nota; para los que me digan, que para eso estará la Compañía de seguros, os diré que afortunadamente, y no tengo tampoco dudas en la conveniencia de esto, la compañía tiene la facultad (precisamente por ir bebida y drogada) de repetir contra la asegurada, es decir, demandarle a la conductora por los importes que haya tenido que adelantar a los fallecidos o lesionados, 2 millones, pues 2, 3, pues que se entere.

        Siento en el corazón el fallecimiento y las lesiones de los ciclistas, les acompaño en el sentimiento a sus familiares y amigos, pero siento mas de verdad que siga habiendo gente que no tuviera la oportunidad de ver a Stevie Wonder, en 1985, pero claro, es normal son; “evidentes” conductores “invidentes”.

         Que daño nos hace la falta de educación, Vial, y de la otra.