sábado, 16 de diciembre de 2017

CEDA EL PASO



ADOCTRINAMIENTO


En los medios de comunicación, en las tertulias radiofónicas y televisivas, en los círculos políticos y en la calle, tenemos una palabra que   se ha significado por su frecuente aparición en los últimos meses. Es la palabra adoctrinamientoacción y efecto de adoctrinar─. La convulsión independentista que ha estallado en Cataluña ha sido la causa de su proliferación.

Muchas personas doctas, con autoridad académica, han manejado el término con ecuanimidad y han hecho exposiciones objetivas que todos hemos tenido la oportunidad de escuchar. Pero otros, no exentos de academicismo y retórica, lo han utilizado de manera torticera ─confundiéndolo con educación─, con la única intención de embarullar a la opinión pública, en beneficio propio… Es, por supuesto, mi punto de vista.


Y precisamente para eso, para exponer mi punto de vista, me encuentro inmerso en la elaboración de este artículo. Pienso que ante esta situación coyuntural del panorama político español, uno debe pronunciarse; y considero que, si se nos brinda la oportunidad, se convierte en un deber inexcusable.

Para continuar con la exposición, nos paramos en la definición que la RAE hace de la palabra adoctrinar: inculcar a alguien determinadas ideas o creencias. Si conocemos que inculcar es infundir con ahínco en el ánimo de alguien una idea, deducimos que el adoctrinamiento carece de principios que son básicos en la educación: participación, derecho a discrepar, no discriminación, libre elección… 

Indudablemente, lo que se ha ejercido en Cataluña durante muchos años, y que ha llevado a la Comunidad Autónoma a esta situación insosteniblemente peligrosa, es adoctrinamiento. Un sector de la sociedad catalana ha puesto el máximo empeño para inculcar en las mentes de los estudiantes catalanes, desde su escolarización, un espíritu independentista que ha convertido el hecho diferencial de la cultura catalana, digna del mayor respeto, en un maremágnum  excluyente donde el principal enemigo es España. Consideran los independentistas que la causa de todos los males que a ellos les acontecen tienen su origen en la Nación española. Pero no de ahora, sino desde que Cataluña, según su manipulada historia, tiene categoría de Nación.

Con esta actitud han provocado un problema de convivencia en el seno de la propia sociedad catalana. Los catalanes que no están de acuerdo con la independencia, también, son un gran peligro para Cataluña ─dicen los separatistas─. Aquí no se pude discrepar. Los que no participan o colaboran con el movimiento separatista son tachados de fascistas ─qué barbaridad─. De esta forma la Comunidad ha quedado dividida en dos sectores que llevan camino de ser irreconciliables: los que son partidarios de la independencia y los que prefieren seguir formando parte de España

Tras el fraudulento referéndum del 1-O, el problema se ha agudizado. Sin entrar en detalles del discurrir del mismo ─hemos podido presenciar en directo todo su esperpéntico desarrollo─; nos encontramos con la aplicación del artículo 155, con la detención por delito de consejeros y otros cargos del Gobierno catalán y con un presidente que, tras un derroche de ridículos despropósitos, huye a Bruselas.

Estamos en vísperas de las elecciones del 21-D. Se abre una puerta a la esperanza para dar por finalizado un problema que, con sus connotaciones sociales, económicas y políticas, no debería haberse producido. Son las consecuencias del adoctrinamiento. Por el bien de Cataluña y de España, deseo que impere la cordura y que todo vuelva a la normalidad democrática. 

Familia de TODOMOTOR, feliz Navidad.
Fernando Monge
16/diciembre/2017
fmongef@gmail.com

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